domingo, 18 de octubre de 2009

Ruidos

En el silencio escuché un ruido sordo. En el silencio se movían las sombras, sombras de paredes infinitas que se confunden con el techo.

No hay puertas, no hay salida, no hay entradas, no hay nada, y sin embargo, escuché un ruido sordo.

Miro hacia todos lados, primero despacio, luego cada vez más deprisa, dando vueltas sobre mi mismo.

Noto el sudor frío apareciendo en mi frente, el sudor también en mi espalda.

No puedo permitir el pánico acercarse a mi, no puedo permitirme ese lujo, no puedo correr, no tiene sentido hacerlo.

El corazón se me dispara, control, el control es mío, no debe ir tan deprisa.

No me hace caso.

Lo noto presionando mi sién mientras palpita sin parar.

No puedo quedarme quieto, busco con mis dedos las paredes, estiro los brazos, no llego, doy un paso, doy otro, otro más. La pared parece alejarse, pero debería estar más cerca.

¡Por fin! Noto algo duro, frio, metálico.

Nunca me alegró tanto sentir ese frío. Me pego con todas mis fuerzas, y siento el pulso bajar levemente.

De repente....

otro ruido

Todo va a volver a empezar, lo se, pero tengo mi espalda contra la pared, casi me da la mano, pero me siento seguro, ahora estoy bien.

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